Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) estudian el texto epigráfico maya más largo encontrado hasta la fecha en Tabasco. Fue hallado en una urna funeraria descubierta durante las excavaciones del sitio arqueológico de Comalcalco, y se compone de 260 glifos, referentes a 14 años de la vida de un importante sacerdote del siglo VIII d.C
Ricardo Armijo Torres, director del Proyecto Arqueológico Comalcalco, señaló que la relevancia de las inscripciones radica en ser las primeras que se hallan con relación a la vida de un sacerdote y no de un gobernante y sus consortes, como fue usual en la antigua cultura maya, lo que hace pensar a los expertos que dicho personaje ocupó un alto rango sacerdotal.
Los textos recuperados en 1998, se encuentran escritos en pendientes de concha y espinas de raya, que fueron depositados en una urna funeraria localizada en la entrecalle de la fachada sur de los templos II y IIA de la Plaza Norte del sitio prehispánico, donde el individuo en cuestión fue amortajado y cubierto con abundante cinabrio (pigmento rojo) junto con una ofrenda envuelta en piel de jaguar.
La ofrenda consiste en 90 pendientes, de los cuales destacan 34 piezas que muestran entre cuatro y seis glifos en una de sus caras. Asimismo, el envoltorio contenía 30 espinas de raya, de las cuales 25 presentan series glíficas. Las dimensiones de las espinas varían entre 25 y 13 milímetros. El contenido de la urna es analizado en el laboratorio del Centro INAH Tabasco.
Armijo Torres informó que el resto de la ofrenda consta de siete dijes de serpentina, concha y jadeíta, fragmentos de pirita, 72 cuentas semiesféricas, 52 dientes de tiburón con perforación bicónica, un excéntrico de pedernal, dos núcleos de obsidiana negra; nueve navajas de obsidiana gris y siete punzones de cola de raya.
Los textos reúnen un total de 260 glifos, 80 de los cuales están identificados por la epigrafía maya, detalló el arqueólogo, al referir que las inscripciones que se pueden leer e interpretar en los pendientes y puntas de raya tienen una connotación religiosa, relativa a los rituales anuales efectuados por el yajaw k´ahk´, "señor de fuego", Aj Pakal Tahn.
Los glifos se encuentran en orden descendente, y el primero proporciona la fecha de cuenta larga 9, 17, 0, 0, 7, 7 manik, 0 pop, equivalente a 31 de enero de 771 d.C., fecha que corresponde al inicio de la mayor parte de los textos recuperados en la ofrenda, que detallan 14 años de la vida del sacerdote maya.
Los textos describen eventos rituales de autosacrificio que incluían sangrías y actos de penitencia previos a los equinoccios de primavera, durante los cuales Aj Pakal Tahn fue acompañado por diversas deidades tutelares relacionadas con el dios maya de la lluvia, Chaac.
El arqueólogo Armijo Torres indicó que ya fue posible frenar el deterioro de las piezas que se vieron muy expuestas al detrimento natural del tiempo, y por el contacto con el suelo de la región que tiene una alta acidez.
Cabe señalar que a diferencia de otras urnas funerarias localizadas en Comalcalco, esta tiene como particularidades su tamaño y la mampostería que la rodeaba, compuesta por 260 ladrillos pegados con mortero de cal. Entre otros de los elementos recuperados, en la ofrenda encontrada en la Urna 26, se encuentran espinas de erizo de mar, cinabrio y restos de otros materiales, como piel de jaguar, plumas, papel y dijes que eran usados por sacerdotes mayas para la adivinación y el autosacrificio.
Las espinas de raya o aguijones son obtenidos del animal recientemente pescado. Mientras éstas permanecían en estado coloidal el escriba plasmó la escritura y las imágenes antes de su calcificación.
Entre los sacerdotes mayas de Comalcalco, los aguijones de raya eran utilizados para realizar perforaciones en oídos, lengua, frente, pene y otras partes del cuerpo, que producían desangramientos y mucho dolor, lo que los llevaba a alucinar para entablar contacto con los dioses.
La información epigráfica descrita en los textos de Comalcalco ha permitido saber que en la vecina ciudad de Palenque, Chiapas, también se realizaron ceremonias rituales similares para la inauguración de templos, como el Edificio de las nubes
miércoles, 30 de diciembre de 2009
jueves, 17 de diciembre de 2009
RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD MAYA
(Por considerar que puede ser de su interes incluimos el ensayo que compartió con nosotros este estudiante de la UIMQRO)

Por Ernesto Aj k’in Chable’ Berlín
En esta ocasión reflexionaremos acerca del papel que juega la iglesia maya católica, como parte de la religión cristiana en la región central de Quintana Roo. Haremos referencia a información sacada de varios textos para llegar a una conclusión final discutiendo sobre este tópico y formular nuevas ideas.
Hagamos una muy breve reseña de las variantes de la religión cristiana que existen en la región haciendo énfasis en la iglesia maya y haciendo un análisis comparativo entre ésta y la espiritualidad maya guatemalteca así como el papel que juegan como transmisores de reglas de convivencia social y sus posibilidades de ser detonantes de un cambio en el actual ambiente de crisis mundial.
La religión es una “…forma de vida o creencia basada en una relación esencial de una persona con el universo con uno o varios dioses…” (Enciclopedia encarta, 2005).
En esta misma definición se maneja que la religión se refiere a la salvación, la necesidad del culto que implican la fe y el respeto a un código moral establecido en algún grupo humano. Se puede definir con certeza que habiendo múltiples grupos humanos en consecuencia habrá múltiples religiones, así como encontramos que la religión va acompañada de los códigos morales muy de cerca.
Hablando de esta región, conocida como la “zona maya” que comprende los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Tulum, Lázaro Cárdenas y José María Morelos, podemos encontrar una gran variedad de grupos religiosos que son, como en la gran mayoría de Latinoamérica, iglesias que se desprenden de la religión cristiana, religión que llegó a la península de Yucatán con la invasión española a principios del siglo XVI. Los códigos morales, aun en la actualidad, por tanto, son los que dicta la religión cristiana. El cumplimiento de los valores morales de dicha religión varía de iglesia en iglesia y no es posible comprobar en cual de ellas se cumple rigurosamente este código, ni es el caso encontrar en esta ocasión la aclaración a esto.
Una diversidad de iglesias se encuentran diseminadas en la geografía de la región antes enmarcada difundiendo el código moral cristiano y su idea de la salvación desde diversos puntos de vista, la iglesia católica, las iglesias evangélicas, los testigos de Jehová, mormones y toda la gama de interpretaciones de la misma. Entre todas ellas es necesario mencionar el caso especial de la llamada Iglesia maya nacida en 1850 como una consecuencia del fenómeno social en el que se levantó en armas el sector marginado y esclavizado de la población peninsular a mediados del siglo XIX, el pueblo maya. Este hecho marcó un cambio en el paradigma religioso de la región al sacar la religión cristiana de la iglesia de los hombres de razón y llevarla a su santuario en la selva pues la religión unitaria en ese tiempo era la cristiana bajo el amparo de la institución católica.
En su trabajo comparativo acerca de la religión maya frente a la religión cristiana, Juan Alonzo Díaz hace notar en una entrevista a un j-men anónimo del estado de Yucatán que menciona: “…católicos nos proponemos ser, solo que no en la iglesia, sino que en el verdadero dios del cielo, aquí en mi casa y en el monte…” (Alonzo, 1982, p.32 y 33) denotando que entre los mayas contemporáneos definidos como católicos existe un respeto a espacios como la selva dotando de un aspecto naturalista y de preservación de su visión religiosa en la que aún se practican rituales, que son parte esencial de la religión, en los montes, ceremonias como el ch’a chaak, el k’ex, entre otras.
Basándonos en la definición de religión antes mencionada se puede encontrar que está en la parte del respeto a un código moral el respeto a la tierra. No se puede homogeneizar y escribir que la iglesia maya representada por los centros ceremoniales de: Tixcacal Guardia, Chumpon, Tulum, Chancah Veracruz y el santuario de la Santa Cruz en Felipe Carrillo Puerto tiene un código moral de respeto por la tierra, sin embargo, practicantes de este culto siendo en su mayoría campesinos han notado el cambio climático en la forma de huracanes más fuertes, largas sequías que se viven en estos tiempos y que traen consigo descontento social, crisis económica y moral.
Esta iglesia basa su creencia en conceptos católicos, así como en escrituras coloniales elaboradas por escribas en lengua maya con letras latinas que contienen reminiscencias del conocimiento previo a la invasión española. Sus documentos conocidos en la iglesia maya como a’almaj t’aan interpretados también como mandamiento o biblia (Xiu,et al. 1985,p.120), son textos que hacen referencia a los designios de la más alta deidad, así como de profecías que mencionan guerras, catástrofes, todas ellas conocidas como “señales del fin del mundo”.
Con un punto de vista diferente, Rigoberta Menchú Tun prologa el libro “Cosmovisión maya, plenitud de vida” (Cochoy Alva, María, Et al. 2007) planteando la idea de regresar a nuestra madre tierra para encontrar de nuevo el equilibrio con ella y con el corazón de la tierra, corazón del cielo en el inicio de un nuevo tiempo. Para lograr esto menciona el uso de lo que ella llama un código de ética en el que es necesario pedir perdón por los males causados, dar las gracias por los bienes recibidos y pedir lo necesario para poder continuar y de nuevo agradecer a las energías.
Logrando una síntesis de estas dos visiones, la religión per sé (la iglesia maya y la espiritualidad maya guatemalteca incluidas) puede aportar en algo para marcar un cambio en el rumbo que ha tomado la humanidad que, siguiendo en las posiciones seguidas en los últimos siglos como lo fueron el capitalismo, neoliberalismo, búsqueda de bienes materiales a toda costa, que trajeron en consecuencia guerras, crisis, etc., logrará solamente hacer realidad la fabula del orangután mencionada en el libro “Filosofía para inconformes” de Oscar de la Borbolla en la que relata en sentido figurado el fin de la humanidad por una guerra en la que se trata de demostrar el mayor poderío y superioridad, formas de pensamiento que pueden llevar a la guerra final vaticinada en el Chilam Balam de Tuzik, uno de los mencionados libros a’almaj t’aan de la iglesia maya .
F. Carrillo Puerto, Q. Roo 03/12/09
Referencias Bibliográficas
Encarta, biblioteca de consulta
2005 Microsoft .
Alonzo Díaz, Juan
1982 La religión maya (cosmogónica) rente a la religión cristiana (antropocéntrica). J. Alonzo Díaz, ed. Pp. 32-33. México: SEP, INI.
Xiu Cachón, Marcos, et al.
1986 Cuentos leyendas y tradiciones de la zona maya: Dirección General De Servicios Coordinados de Educación Publica en Quintana Roo.
Cochoy Alva, María, et al.
2007 Cosmovisión maya, plenitud de vida: programa de las naciones unidas para el desarrollo.
Por Ernesto Aj k’in Chable’ Berlín
En esta ocasión reflexionaremos acerca del papel que juega la iglesia maya católica, como parte de la religión cristiana en la región central de Quintana Roo. Haremos referencia a información sacada de varios textos para llegar a una conclusión final discutiendo sobre este tópico y formular nuevas ideas.
Hagamos una muy breve reseña de las variantes de la religión cristiana que existen en la región haciendo énfasis en la iglesia maya y haciendo un análisis comparativo entre ésta y la espiritualidad maya guatemalteca así como el papel que juegan como transmisores de reglas de convivencia social y sus posibilidades de ser detonantes de un cambio en el actual ambiente de crisis mundial.
La religión es una “…forma de vida o creencia basada en una relación esencial de una persona con el universo con uno o varios dioses…” (Enciclopedia encarta, 2005).
En esta misma definición se maneja que la religión se refiere a la salvación, la necesidad del culto que implican la fe y el respeto a un código moral establecido en algún grupo humano. Se puede definir con certeza que habiendo múltiples grupos humanos en consecuencia habrá múltiples religiones, así como encontramos que la religión va acompañada de los códigos morales muy de cerca.
Hablando de esta región, conocida como la “zona maya” que comprende los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Tulum, Lázaro Cárdenas y José María Morelos, podemos encontrar una gran variedad de grupos religiosos que son, como en la gran mayoría de Latinoamérica, iglesias que se desprenden de la religión cristiana, religión que llegó a la península de Yucatán con la invasión española a principios del siglo XVI. Los códigos morales, aun en la actualidad, por tanto, son los que dicta la religión cristiana. El cumplimiento de los valores morales de dicha religión varía de iglesia en iglesia y no es posible comprobar en cual de ellas se cumple rigurosamente este código, ni es el caso encontrar en esta ocasión la aclaración a esto.
Una diversidad de iglesias se encuentran diseminadas en la geografía de la región antes enmarcada difundiendo el código moral cristiano y su idea de la salvación desde diversos puntos de vista, la iglesia católica, las iglesias evangélicas, los testigos de Jehová, mormones y toda la gama de interpretaciones de la misma. Entre todas ellas es necesario mencionar el caso especial de la llamada Iglesia maya nacida en 1850 como una consecuencia del fenómeno social en el que se levantó en armas el sector marginado y esclavizado de la población peninsular a mediados del siglo XIX, el pueblo maya. Este hecho marcó un cambio en el paradigma religioso de la región al sacar la religión cristiana de la iglesia de los hombres de razón y llevarla a su santuario en la selva pues la religión unitaria en ese tiempo era la cristiana bajo el amparo de la institución católica.
En su trabajo comparativo acerca de la religión maya frente a la religión cristiana, Juan Alonzo Díaz hace notar en una entrevista a un j-men anónimo del estado de Yucatán que menciona: “…católicos nos proponemos ser, solo que no en la iglesia, sino que en el verdadero dios del cielo, aquí en mi casa y en el monte…” (Alonzo, 1982, p.32 y 33) denotando que entre los mayas contemporáneos definidos como católicos existe un respeto a espacios como la selva dotando de un aspecto naturalista y de preservación de su visión religiosa en la que aún se practican rituales, que son parte esencial de la religión, en los montes, ceremonias como el ch’a chaak, el k’ex, entre otras.
Basándonos en la definición de religión antes mencionada se puede encontrar que está en la parte del respeto a un código moral el respeto a la tierra. No se puede homogeneizar y escribir que la iglesia maya representada por los centros ceremoniales de: Tixcacal Guardia, Chumpon, Tulum, Chancah Veracruz y el santuario de la Santa Cruz en Felipe Carrillo Puerto tiene un código moral de respeto por la tierra, sin embargo, practicantes de este culto siendo en su mayoría campesinos han notado el cambio climático en la forma de huracanes más fuertes, largas sequías que se viven en estos tiempos y que traen consigo descontento social, crisis económica y moral.
Esta iglesia basa su creencia en conceptos católicos, así como en escrituras coloniales elaboradas por escribas en lengua maya con letras latinas que contienen reminiscencias del conocimiento previo a la invasión española. Sus documentos conocidos en la iglesia maya como a’almaj t’aan interpretados también como mandamiento o biblia (Xiu,et al. 1985,p.120), son textos que hacen referencia a los designios de la más alta deidad, así como de profecías que mencionan guerras, catástrofes, todas ellas conocidas como “señales del fin del mundo”.
Con un punto de vista diferente, Rigoberta Menchú Tun prologa el libro “Cosmovisión maya, plenitud de vida” (Cochoy Alva, María, Et al. 2007) planteando la idea de regresar a nuestra madre tierra para encontrar de nuevo el equilibrio con ella y con el corazón de la tierra, corazón del cielo en el inicio de un nuevo tiempo. Para lograr esto menciona el uso de lo que ella llama un código de ética en el que es necesario pedir perdón por los males causados, dar las gracias por los bienes recibidos y pedir lo necesario para poder continuar y de nuevo agradecer a las energías.
Logrando una síntesis de estas dos visiones, la religión per sé (la iglesia maya y la espiritualidad maya guatemalteca incluidas) puede aportar en algo para marcar un cambio en el rumbo que ha tomado la humanidad que, siguiendo en las posiciones seguidas en los últimos siglos como lo fueron el capitalismo, neoliberalismo, búsqueda de bienes materiales a toda costa, que trajeron en consecuencia guerras, crisis, etc., logrará solamente hacer realidad la fabula del orangután mencionada en el libro “Filosofía para inconformes” de Oscar de la Borbolla en la que relata en sentido figurado el fin de la humanidad por una guerra en la que se trata de demostrar el mayor poderío y superioridad, formas de pensamiento que pueden llevar a la guerra final vaticinada en el Chilam Balam de Tuzik, uno de los mencionados libros a’almaj t’aan de la iglesia maya .
F. Carrillo Puerto, Q. Roo 03/12/09
Referencias Bibliográficas
Encarta, biblioteca de consulta
2005 Microsoft .
Alonzo Díaz, Juan
1982 La religión maya (cosmogónica) rente a la religión cristiana (antropocéntrica). J. Alonzo Díaz, ed. Pp. 32-33. México: SEP, INI.
Xiu Cachón, Marcos, et al.
1986 Cuentos leyendas y tradiciones de la zona maya: Dirección General De Servicios Coordinados de Educación Publica en Quintana Roo.
Cochoy Alva, María, et al.
2007 Cosmovisión maya, plenitud de vida: programa de las naciones unidas para el desarrollo.
jueves, 19 de noviembre de 2009
MEMORIA
JACINTO UC DE LOS SANTOS CANEK
Colaboración de Carlos Chablé Mendoza
Cronista de Felipe Carrillo Puerto, Q. R.
Preguntado cómo se llama, de dónde es natural y vecino, qué edad y oficio tiene, dijo llamarse Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek, natural del barrio Campechuelo de los laboríos...que es de edad de treinta años y que es viudo, que el oficio que tenia era el de mayordomo del señor Jesús Nazareno.
Declaración de Canek, 8 de diciembre de 1761. AGI, México 3050
Llegar a Kiste Kaaj por primera vez en un día de otoño de 1983 y conocer a la familia maya que ahí vivía fue como entrar a un mundo desconocido en donde sus habitantes no tenían al parecer más preocupación que levantarse para cultivar el sagrado maíz y agradecer siempre a Dios por lo que tenían. Media docena de casas sin puertas, pues no había temor a ser robados, y hechas según la tradición maya, ese era el asentamiento de una veintena de personas que formaban la familia extensa de don Bon, el patriarca.
Llegar allá era una aventura. El primero en ayudarnos como guía fue un campesino de Sajkabchén que periódicamente acudía a Kiste Kaaj para vender algunas mercancías y refrescos, lo que su mula pudiera soportar en el lomo transitando por una vereda entre el monte, un trayecto de casi 20 kilómetros que hicimos a pie pasando por pequeños ranchos.
En la tradición oral de los habitantes de este lugar como de los otros pequeños asentamientos vecinos se mencionaba que ahí había ocurrido una guerra y que en algún lugar había guardado un tesoro, que Kiste Kaaj había sido un pueblo grande en la época de los españoles, la colonia. Explorando entre el monte con los jóvenes nietos o yernos del patriarca, acompañándolos y ayudándolos en sus labores agrícolas, pudimos en varias visitas conocer los vestigios de lo que fue la antigua Kisteil, aquella que fue arrasada, quemada y sembrada con sal para que nada creciera por mucho tiempo; ese fue el castigo impuesto por los españoles a los mayas que se levantaron contra el colonialismo el 19 de noviembre de 1761 encabezados por Jacinto Uc de los Santos, Canek.
Para los que no estén muy enterados de esta gesta les diré brevemente que esta insurrección contra los españoles fue una de las más importantes que se produjeron durante la época de la Colonia. Canek aprovechó una fiesta religiosa de dicho lugar para invitar a los nativos a rebelarse en contra de los tsulo’ob. El nació en Campeche y adoptó el nombre de Canek para organizar y encabezar el levantamiento por que así se llamó también el cacique del Petén Itzá, que era recordado por encabezar una heroica resistencia frente a los invasores españoles.
Estudio latín e historia en el convento grande en la ciudad de Mérida, de donde fue expulsado por su conducta rebelde. Se dedicó al oficio de panadero por muchos años y el levantamiento que encabezó tuvo un fondo similar al que años después tendría la llamada “guerra de castas”.
El movimiento iniciado el 19 de noviembre de 1761 llenó de zozobra a las autoridades españolas pues tuvieron noticias de que centenares de mayas de los poblados y rancherías cercanas a Kisteil se habían unido al levantamiento llegando a integrar un ejército de más de mil quinientos hombres.
Cuando se produjo el choque entre los mayas y las tropas coloniales, los indígenas pese a su bravura sucumbieron ante la superioridad armada del enemigo. Los mayas que salvaron la vida huyeron a la selva en busca de refugio. Canek finalmente fue apresado por una columna de 125 hombres comandada por Cristóbal Calderón y fue llevado a Mérida para ser condenado luego a morir atenaceado, a ser quemado su cuerpo y sus cenizas esparcidas en el aire. Sus compañeros más cercanos fueron condenados a la horca, los demás prisioneros recibieron doscientos azotes y les cortaran una oreja. Estas sentencias fueron ejecutadas en la plaza principal de Mérida el 14 de diciembre de 1761.
Regresando a los recuerdos, no olvido el día, cuando después de varias visitas y tras ganarnos la amistad de la familia maya, le propusimos a don Bon realizar una ceremonia como homenaje a don Jacinto Canek y a su gesta; el anciano nos preguntó para qué, nos dijo que mejor buscáramos el tesoro que podría estar en algún lugar de ese pueblo antiguo en el que debo decirle se podía percibir en todo momento un ambiente místico y la presencia de los yumtsilo’ob, era como un reconfortante regreso al equilibrio con la naturaleza.
- Buscaremos el tesoro y lo encontraremos, se lo enseñaremos a todos y lo compartiremos, siempre que usted nos lo permita, le dijimos al anciano. Y así, ya conocedores de otros caminos alternos para llegar a ese lugar que parece estar casi en el centro de la Península, nos presentamos una noche antes de la celebración para junto con ellos preparar todo los alimentos que se ofrendarían así como el saka’ y el sagrado balche’ según las indicaciones dadas por un ajmen.
Casi no dormimos, de hecho fue como una vigilia que solo fue iluminada por la luz de las velas del altar maya, una pequeña fogata y los cigarros de algunos; los rezos del sacerdote maya, el aj men, podían escucharse nítidos y rebotaban en la espesura del monte que rodeaba la antigua Kisteil. La rememoración del levantamiento, los detalles explicados por uno de nosotros, información sacada de los libros, fue escuchada con atención por todos. Para los pocos que no entendíamos aún muy bien la lengua maya esto no fue impedimento pues el contexto era absorbente, la naciente amistad se profundizó al compartir una misma jícara con el sagrado balche’ .
Al amanecer ya habían llegado otras familias de los pequeños ranchos cercanos y antes del medio día el aj men, su ayudante y los que pudimos seguir de cerca el desarrollo de la primicia y participar en ella nos veíamos agotados, pero aun faltaba sacar los nojoch wajo’ob del pib para seguir el ritual. Ya casi al final de la ceremonia en la repartición de la comida ofrendada entre todos los presentes, que ya eran casi medio centenar, Aj pil alzó la voz y nos dijo a todos:
- Nuestra platica, nuestros rezos, nuestras ofrendas, fueron parte de la búsqueda y creo que hemos tenido éxito; encontramos el tesoro de Canek. No estaba en alguno de los pozos segados por los españoles hace 222 años, ni enterrado en donde estaba la iglesia, ni en alguna de las ruinas de las antiguas casas coloniales, el tesoro de don Jacinto esta en nuestro corazón. En el atesoramos aún esa ansia de libertad y de justica, de independencia y de nueva vida, es casi la misma aspiración que llevó a don Jacinto Uc de los Santos Canek a organizar y encabezar el levantamiento. Recordar hoy su memoria y rendirle homenaje, al igual que a todos los abuelos que murieron con el, es mantener vivo ese anhelo de libertad y de que algún día los mayas volveremos a ser los dueños de nuestra tierra.
Han pasado ya muchos años, 26 para ser exactos; llegar a Kiste Kaaj es ahora muy fácil. Algunos de los pobladores que conocimos, de aquellos jóvenes ya convertidos en adultos, encabezaron hace menos de un lustro una marcha por los derechos del pueblo maya que tras recorrer varios poblados llegó a Mérida y entregaron su petición a los diputados yucatecos.
Llevaron por cierto su palabra con un P’UJ de Kisteíl al Congreso del Estado y según sus propias palabras decidieron hacerlo así porque el P’uj es la batida “que hacemos para cazar venado, actividad que es todo un rito en nuestros pueblos y que siempre necesita organización. El P’uj comienza siempre con el jonk’a, sonido de caracol con el que nos vamos convocando para salir a la batida”. Así, los coordinadores de la movilización convocaron a todos mediante un comunicado dado a conocer del 31 de agosto de 2005. Y decían también en el escrito: “El Jonk’a sonará con fuerza en el antiguo pueblo de Cisteíl el miércoles siete de septiembre próximo, lugar que hemos señalado como el inicio de salida hacia el p’uj. Se preguntarán cómo llegar ahí, siendo que Cisteíl fue destruido por completo y borrado de los mapas desde 1761, cuando los dzules quisieron borrar y destruir nuestra palabra, nuestra organización y nuestro pensamiento; cuando quisieron acabar con la rebelión encabezada por Jacinto Can Ek. Cisteíl existe…pero no sólo en nuestra memoria”
Nos encontrábamos en la capital yucateca el día del la llegada de la marcha y gracias a ello acudimos a la recepción que un grupo de meridanos le dieron al P’uj; pudimos vernos de nuevo y reconocernos después de tantos años, ya más grandes pero sin olvidar el tesoro que nos dejó como herencia el patriarca, el que en aquella ceremonia dedicada a Canek realizada hace 26 años lloró de emoción y agradeció nuestra presencia, la presencia de todos.
Colaboración de Carlos Chablé Mendoza
Cronista de Felipe Carrillo Puerto, Q. R.
Preguntado cómo se llama, de dónde es natural y vecino, qué edad y oficio tiene, dijo llamarse Joseph Jacinto Uc de los Santos Canek, natural del barrio Campechuelo de los laboríos...que es de edad de treinta años y que es viudo, que el oficio que tenia era el de mayordomo del señor Jesús Nazareno.
Declaración de Canek, 8 de diciembre de 1761. AGI, México 3050
Llegar a Kiste Kaaj por primera vez en un día de otoño de 1983 y conocer a la familia maya que ahí vivía fue como entrar a un mundo desconocido en donde sus habitantes no tenían al parecer más preocupación que levantarse para cultivar el sagrado maíz y agradecer siempre a Dios por lo que tenían. Media docena de casas sin puertas, pues no había temor a ser robados, y hechas según la tradición maya, ese era el asentamiento de una veintena de personas que formaban la familia extensa de don Bon, el patriarca.
Llegar allá era una aventura. El primero en ayudarnos como guía fue un campesino de Sajkabchén que periódicamente acudía a Kiste Kaaj para vender algunas mercancías y refrescos, lo que su mula pudiera soportar en el lomo transitando por una vereda entre el monte, un trayecto de casi 20 kilómetros que hicimos a pie pasando por pequeños ranchos.
En la tradición oral de los habitantes de este lugar como de los otros pequeños asentamientos vecinos se mencionaba que ahí había ocurrido una guerra y que en algún lugar había guardado un tesoro, que Kiste Kaaj había sido un pueblo grande en la época de los españoles, la colonia. Explorando entre el monte con los jóvenes nietos o yernos del patriarca, acompañándolos y ayudándolos en sus labores agrícolas, pudimos en varias visitas conocer los vestigios de lo que fue la antigua Kisteil, aquella que fue arrasada, quemada y sembrada con sal para que nada creciera por mucho tiempo; ese fue el castigo impuesto por los españoles a los mayas que se levantaron contra el colonialismo el 19 de noviembre de 1761 encabezados por Jacinto Uc de los Santos, Canek.
Para los que no estén muy enterados de esta gesta les diré brevemente que esta insurrección contra los españoles fue una de las más importantes que se produjeron durante la época de la Colonia. Canek aprovechó una fiesta religiosa de dicho lugar para invitar a los nativos a rebelarse en contra de los tsulo’ob. El nació en Campeche y adoptó el nombre de Canek para organizar y encabezar el levantamiento por que así se llamó también el cacique del Petén Itzá, que era recordado por encabezar una heroica resistencia frente a los invasores españoles.
Estudio latín e historia en el convento grande en la ciudad de Mérida, de donde fue expulsado por su conducta rebelde. Se dedicó al oficio de panadero por muchos años y el levantamiento que encabezó tuvo un fondo similar al que años después tendría la llamada “guerra de castas”.
El movimiento iniciado el 19 de noviembre de 1761 llenó de zozobra a las autoridades españolas pues tuvieron noticias de que centenares de mayas de los poblados y rancherías cercanas a Kisteil se habían unido al levantamiento llegando a integrar un ejército de más de mil quinientos hombres.
Cuando se produjo el choque entre los mayas y las tropas coloniales, los indígenas pese a su bravura sucumbieron ante la superioridad armada del enemigo. Los mayas que salvaron la vida huyeron a la selva en busca de refugio. Canek finalmente fue apresado por una columna de 125 hombres comandada por Cristóbal Calderón y fue llevado a Mérida para ser condenado luego a morir atenaceado, a ser quemado su cuerpo y sus cenizas esparcidas en el aire. Sus compañeros más cercanos fueron condenados a la horca, los demás prisioneros recibieron doscientos azotes y les cortaran una oreja. Estas sentencias fueron ejecutadas en la plaza principal de Mérida el 14 de diciembre de 1761.
Regresando a los recuerdos, no olvido el día, cuando después de varias visitas y tras ganarnos la amistad de la familia maya, le propusimos a don Bon realizar una ceremonia como homenaje a don Jacinto Canek y a su gesta; el anciano nos preguntó para qué, nos dijo que mejor buscáramos el tesoro que podría estar en algún lugar de ese pueblo antiguo en el que debo decirle se podía percibir en todo momento un ambiente místico y la presencia de los yumtsilo’ob, era como un reconfortante regreso al equilibrio con la naturaleza.
- Buscaremos el tesoro y lo encontraremos, se lo enseñaremos a todos y lo compartiremos, siempre que usted nos lo permita, le dijimos al anciano. Y así, ya conocedores de otros caminos alternos para llegar a ese lugar que parece estar casi en el centro de la Península, nos presentamos una noche antes de la celebración para junto con ellos preparar todo los alimentos que se ofrendarían así como el saka’ y el sagrado balche’ según las indicaciones dadas por un ajmen.
Casi no dormimos, de hecho fue como una vigilia que solo fue iluminada por la luz de las velas del altar maya, una pequeña fogata y los cigarros de algunos; los rezos del sacerdote maya, el aj men, podían escucharse nítidos y rebotaban en la espesura del monte que rodeaba la antigua Kisteil. La rememoración del levantamiento, los detalles explicados por uno de nosotros, información sacada de los libros, fue escuchada con atención por todos. Para los pocos que no entendíamos aún muy bien la lengua maya esto no fue impedimento pues el contexto era absorbente, la naciente amistad se profundizó al compartir una misma jícara con el sagrado balche’ .
Al amanecer ya habían llegado otras familias de los pequeños ranchos cercanos y antes del medio día el aj men, su ayudante y los que pudimos seguir de cerca el desarrollo de la primicia y participar en ella nos veíamos agotados, pero aun faltaba sacar los nojoch wajo’ob del pib para seguir el ritual. Ya casi al final de la ceremonia en la repartición de la comida ofrendada entre todos los presentes, que ya eran casi medio centenar, Aj pil alzó la voz y nos dijo a todos:
- Nuestra platica, nuestros rezos, nuestras ofrendas, fueron parte de la búsqueda y creo que hemos tenido éxito; encontramos el tesoro de Canek. No estaba en alguno de los pozos segados por los españoles hace 222 años, ni enterrado en donde estaba la iglesia, ni en alguna de las ruinas de las antiguas casas coloniales, el tesoro de don Jacinto esta en nuestro corazón. En el atesoramos aún esa ansia de libertad y de justica, de independencia y de nueva vida, es casi la misma aspiración que llevó a don Jacinto Uc de los Santos Canek a organizar y encabezar el levantamiento. Recordar hoy su memoria y rendirle homenaje, al igual que a todos los abuelos que murieron con el, es mantener vivo ese anhelo de libertad y de que algún día los mayas volveremos a ser los dueños de nuestra tierra.
Han pasado ya muchos años, 26 para ser exactos; llegar a Kiste Kaaj es ahora muy fácil. Algunos de los pobladores que conocimos, de aquellos jóvenes ya convertidos en adultos, encabezaron hace menos de un lustro una marcha por los derechos del pueblo maya que tras recorrer varios poblados llegó a Mérida y entregaron su petición a los diputados yucatecos.
Llevaron por cierto su palabra con un P’UJ de Kisteíl al Congreso del Estado y según sus propias palabras decidieron hacerlo así porque el P’uj es la batida “que hacemos para cazar venado, actividad que es todo un rito en nuestros pueblos y que siempre necesita organización. El P’uj comienza siempre con el jonk’a, sonido de caracol con el que nos vamos convocando para salir a la batida”. Así, los coordinadores de la movilización convocaron a todos mediante un comunicado dado a conocer del 31 de agosto de 2005. Y decían también en el escrito: “El Jonk’a sonará con fuerza en el antiguo pueblo de Cisteíl el miércoles siete de septiembre próximo, lugar que hemos señalado como el inicio de salida hacia el p’uj. Se preguntarán cómo llegar ahí, siendo que Cisteíl fue destruido por completo y borrado de los mapas desde 1761, cuando los dzules quisieron borrar y destruir nuestra palabra, nuestra organización y nuestro pensamiento; cuando quisieron acabar con la rebelión encabezada por Jacinto Can Ek. Cisteíl existe…pero no sólo en nuestra memoria”
Nos encontrábamos en la capital yucateca el día del la llegada de la marcha y gracias a ello acudimos a la recepción que un grupo de meridanos le dieron al P’uj; pudimos vernos de nuevo y reconocernos después de tantos años, ya más grandes pero sin olvidar el tesoro que nos dejó como herencia el patriarca, el que en aquella ceremonia dedicada a Canek realizada hace 26 años lloró de emoción y agradeció nuestra presencia, la presencia de todos.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
jueves, 12 de noviembre de 2009
MIELES PENINSULARES EN EL WILD 9

La tercera edición del mapa “Mieles peninsulares y diversidad: Quintana Roo, Campeche y Yucatán”, fue presentada en el marco del Noveno Congreso Mundial de Tierras Silvestres (Wild 9). En la presentación participó el cronista de la ciudad Carlos Chablé Mendoza junto con el Dr. Rogel Villanueva Gutiérrez, del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Chetumal y la Dra. Yolanda Moguel Ordoñez del Centro de Investigación Regional Sureste (CIRSE-INIFAP).
El WILD 9 se realiza por primera vez en México y el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI de la ciudad de Mérida es sede del evento desde el día 6 y concluirá el 13 de noviembre.
En 30 años de su historia, el mencionado congreso que reúne a destacados defensores de la biodiversidad de más de 50 países contó con un foro alterno, la Expo WILD 9 “Una ventana al mundo natural”.
La galería sobre tierras silvestres especialmente montada para la Expo WILD9 enmarcó la presentación del mapa “Mieles peninsulares y diversidad” que fue organizada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y el Corredor Biológico Mesoamericano- México.
El coordinador del evento fue el doctor Eduardo Quintanar Guadarrama, en representación de la Conabio. Ante numeroso público los investigadores Rogel Villanueva y Yolanda Moguel destacaron la información que contiene el mapa sobre temas como la polinización, la vegetación y floraciones, la diversidad de abejas y de las mieles de la península, la importancia de la diferenciación, así como de la meliponicultura maya.
En su participación Chablé Mendoza destacó que desde noviembre de 2007 se vienen realizando talleres y encuentros entre productores y especialistas. Recordó que en febrero de 2008 hizo la presentación de la primera edición de dicha publicación en una reunión realizada en la Casa de la Cultura de esta ciudad.
Mencionó también que por la información que trae la publicación mas que un mapa es un compendio que debe llegar tanto a productores como a consumidores así como a los estudiantes de nivel básico para promover la incorporación de la miel al consumo diario. Si los mexicanos consumieran miel esta no tendría que exportarse. Explicó la importancia cultural de la actividad que realizan los apicultores de la península misma que tiene raíces ancestrales.
Señaló que en la ultima reunión de especialistas realizada en marzo de este año en la ciudad de México se acordó la traducción a la lengua maya peninsular de este mapa así como la elaboración de otro mapa sobre Abejas nativas de la Península de Yucatán en forma bilingüe junto con un paquete educativo que incluirá muestras caracterizadas de mieles para su distribución entre productores de la península de Yucatán.
sábado, 7 de noviembre de 2009
FELIPE CARRILLO PUERTO, EJEMPLO DE SERVICIO AL PUEBLO MAYA

Colaboración de Carlos Chablé Mendoza
Cronista de la Ciudad de Felipe Carrillo Puerto, Q. Roo
Felipe Carrillo Puerto nació el 8 de noviembre de 1874 en Motul, Yucatán. Desde muy joven entendió que la actividad política es fundamentalmente un servicio al pueblo y esta fue la característica de su persona. Fue también un experimentado trabajador, campesino, comerciante, obrero e intelectual. Humilde en su trato con la gente, excelente orador en lengua maya que supo apreciar, aprender e inspirar sus acciones justicieras a partir de la grandeza de la cultura maya.
En los años 20’s se hablaba del socialismo del sureste, como una ideología sustentada en la cultura del pueblo maya que tenía como meta poner fin a la esclavitud, al racismo y la discriminación, devolver a los mayas sus tierras, instruirlos en nuevas tecnologías, ofrecerle lo más avanzado en la educación científica y empoderarlo como un pueblo en ejercicio de su libre determinación.
Fue nombrado por Zapata como coronel de caballería del Ejercito Libertador del Sur en 1914, regresó al año siguiente a Yucatán para dar continuidad al pensamiento y lucha del caudillo. Organizó junto con otros líderes obreros y campesinos el Partido Socialista del Sureste (PSSE). Retomaron la bandera zapatista de ¡Tierra y Libertad! y llegaron a empoderar a los mayas a través de las Ligas de Resistencia. En 1922 el PSSE ganó la gubernatura y Carrillo Puerto encabezó el gobierno popular cuyas obras y acciones han trascendido y dejado profunda huella en nuestra historia regional.
Tomó posesión de la gubernatura el 1 de febrero y desde el balcón central del Palacio de Gobierno pronunció un discurso en lengua maya. Presentó su Plan de Gobierno. El 27 de marzo fue nombrado miembro de la International Association of Machinistes, en reconocimiento de los ferrocarrileros del mundo por su trabajo sociopolítico. El 15 de septiembre inauguró la carretera Mérida-Kanasín, la cual fue la primera carretera que inauguró un gobernador surgido de la Revolución Mexicana. En ese año inauguró la carretera Mérida-Chuburná. Repartió 208, 972 hectáreas entre 10, 727 campesinos mayas.
El 14 de enero de 1923 inauguró la carretera Dzitás-Chichén Itzá, y el día 17 inició la construcción de la carretera Muna-Uxmal. Ese mismo año se inauguraron las carreteras Motul-Telchac Puerto y Loché-Río Lagartos. Hasta el mes de diciembre había repartido 665, 835 hectáreas entre 34, 796 campesinos.
Entre las leyes y decretos de importancia promulgados durante el gobierno de Carrillo Puerto destacan: la Ley de creación de la Universidad Nacional del Sureste; Reforma al Código Civil en lo relativo al divorcio; Creación de la Facultad de Medicina Homeopática y la Ley sobre caminos públicos, en 1922. En 1923, la creación del Departamento de Educación Primaria en el Estado; Creación del Museo Arqueológico de Yucatán.; Ley que fundó la Casa del Niño; Ley que constituyó el Patrimonio de la Familia; Ley para el Fomento de la Vida Vegetal en el Estado y la Ley de Revocación del Mandato Público.
El 8 de diciembre de 1923 estalló el llamado movimiento delahuertista, Carrillo Puerto se negó a secundarlo y se declaró fiel al presidente Álvaro Obregón y ratificó su apoyo a la candidatura del general Plutarco Elías Calles.
Militares partidarios de Adolfo de la Huerta se insubordinaron y ante esta situación Carrillo Puerto decidió trasladarse con sus más cercanos colaboradores en tren a Motul, donde se enteró que otro tren se encontraba camino a esa localidad con tropas insurrectas para aprehenderlo. De ahí salió para Tunkás y posteriormente a Tizimín, para seguir a Chiquilá donde intentó hacerse a la mar en la canoa-motor “Manuelita”, cuya maquinaria no funcionó. Junto con sus acompañantes abordó entonces un bote, que los llevó a un sitio de la costa llamado Río Turbio. Ahí tomaron el acuerdo de que el licenciado Manuel Berzunza retornara a Solferino con la intención de conseguir un guía que los condujera a través de la selva de Quintana Roo. Berzunza no pudo cumplir su cometido ya que fue aprehendido el 19 de diciembre. Entonces Carrillo Puerto y sus colaboradores volvieron a embarcarse en una canoa llamada “El Salvamento” que encalló en Holbox en un banco de arena. En este sitio decidieron entregarse a sus perseguidores el 21 de diciembre. De ahí fueron llevados a la cárcel de Tizimín y posteriormente a Mérida, donde fueron recluidos en la Penitenciaría Juárez el 23 de diciembre.
El 2 de enero de1924 se realizó la farsa de un Consejo de Guerra Sumarísimo en contra de Carrillo Puerto, dándose por terminado la madrugada del día 3 con la sentencia de muerte por fusilamiento. Entre las cuatro y las cuatro y media de la madrugada de ese día 3, fue sacado de la Penitenciaría Juárez para ser trasladado al Cementerio General de Mérida donde fue fusilado junto con sus hermanos Wilfrido, Benjamín y Edesio, así como el licenciado Manuel Berzunza, Presidente Municipal de Mérida, y sus colaboradores Marciano Barrientos, Rafael Urquía, Pedro Ruiz, Cecilio Lázaro, Francisco Tejeda, Antonio Cortés y Daniel Valerio.
Su vocación de servicio y el entender la actividad política como un servicio al pueblo fue la característica de su persona. Fue un experimentado trabajador, campesino, comerciante, obrero e intelectual. Humilde en su trato con la gente, excelente orador en lengua maya que supo apreciar, aprender e inspirar sus acciones justicieras a partir de la grandeza de la cultura maya.
Por eso, en los años 20’s se hablaba del socialismo del sureste, de una ideología sustentada en la cultura del pueblo maya que tenía como meta poner fin a la esclavitud, al racismo y la discriminación, devolver a los mayas sus tierras, instruirlos en nuevas tecnologías, ofrecerle lo mas avanzado en la educación científica y empoderarlo como un pueblo en ejercicio de su libre determinación.
Como homenaje a su trayectoria y compromiso con el pueblo maya desde el 1 de agosto de 1934, hace 75 años, nuestra ciudad y municipio llevan orgullosamente su nombre.
Fuente: “Carrillo Puerto. Iconografía”. Roger Campos M. / Indalecio Cardeña V. UADY 1997)
jueves, 22 de octubre de 2009
PARA SEGUIR CONSTRUYENDO PATRIA

La celebración del 160 aniversario de Noj kaaj Santa Cruz X Balam Naj
Por Carlos Chablé Mendoza
Cronista de Felipe Carrillo Puerto.
La celebración del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución el próximo año 2010 puede tener una mayor relevancia y significado si los encargados de organizar los festejos toman en cuenta que se cumplirán también los 160 años de la fundación de la ciudad. La celebración que se impulsa desde el gobierno federal tendría mas sentido y podría enraizar en los carrilloportenses si se le ve incluso como el marco para conmemorar uno de los elementos de nuestra identidad: el surgimiento de Noj kaaj Santa Cruz X Balam Naj, ayer capital de la nación maya y génesis del estado de Quintana Roo.
2010 debe servir también para destacar la importancia de nuestro proceso histórico regional mismo que no puede pasar desapercibido pues el pasado de nuestra ciudad es ejemplo de resistencia y de lucha victoriosa por la independencia y la autonomía. No existen muchos ejemplos de rebeliones indígenas triunfantes y la Guerra de Liberación Maya de 1847 tuvo como resultados una nación con territorio, ejercito, cultura y estado autónomo e independiente del gobierno central mexicano por espacio de medio siglo. Todo esto provocó la creación del territorio federal y su posterior conversión a entidad federativa.
Hace unos diez años en una entrevista la maestra Teresa Gamboa Gamboa me comentaba que si el 12 de octubre de 1492 significaba un día de luto pues con la llegada de los españoles inició el exterminio de los pueblos y culturas indígenas de nuestro continente, el 15 de octubre de 1850 puede ser un día de fiesta por el renacimiento de los pueblos, en especial del pueblo maya con la creación de Noj kaaj Santa Cruz X Balam Naj, hoy Carrillo Puerto.
Somos resultado de un conflicto de dimensión peninsular que ocurrió precisamente entre dos importantes etapas de nuestra historia, entre la Independencia y la Revolución. La Guerra de Liberación Maya o Guerra de Castas de 1847 fue muestra de que la Independencia obtenida solo beneficiaba a los criollos pues les permitió montar su sistema explotador de la fuerza de trabajo indígena que implicó el despojo de sus tierras a los mayas para dedicarlas al cultivo de caña, cría de ganado y luego al cultivo del henequén. El surgimiento de las haciendas fue una forma de manifestarse del desarrollo capitalista que entró inmediatamente en conflicto con los pueblos indígenas pues los convertía en peones y se afectaba directamente las tierras que dedicaban a las milpas.
La consumación de la Independencia y la consolidación de México como “nueva patria” no cambió en forma sustancial la situación que vivían los mayas y solo justificaron la continuación de la resistencia y lucha contra el colonialismo vigente aún luego de veinte años de consumada la independencia.
Por eso es grave quitar de los libros de historia etapas tan importantes como la conquista y la colonia, ambas dejaron tales huellas y traumas en los pueblos originarios que aún hoy siguen lacerando a sus descendientes.
¿Por qué cercenar entonces la historia? No podríamos explicar el surgimiento de la antigua capital maya masewal, declarada por cierto hace dos años capital de la cultura maya, sin hablar de los antecedentes del levantamiento de 1847 que fue continuación de la lucha para recuperar la autonomía arrebatada por la conquista y en contra del neocolonialismo.
El rumbo que tomen las celebraciones de 2010 debe ser el de aprovechar la coyuntura para enterar a los niños y jóvenes de nuestro pasado, no solo de la herida causada con la conquista y la colonia, sino del pasado glorioso del pueblo maya. Debe servir la próxima conmemoración para destacar y hacer visibles a los ojos y conciencias juveniles los elementos que conforman nuestra cultura e identidad, insumos indispensables para seguir construyendo patria. Porque patria es el lugar donde descansan los abuelos, los de todos no solo los de algunos y nada tiene que ver con lemas partidistas.
Si las celebraciones de 2010 van hacia la consolidación del estado neocolonial en el que se rinde culto a héroes y pueblos muertos, en donde se celebra al indio antiguo pero se sigue discriminando al maya vivo; si la celebración del bicentenario y del centenario se usan para fines distintos a la consolidación de nuestra identidad y sirven solo para obras y acciones de relumbrón, entonces solo confirmarán que existe una iniciativa del régimen panista para seguir desmemoriando al pueblo. Un pueblo sin memoria, ignorante de su pasado es fácil de ablandar.
La diversidad social, política y cultural existente en “la capital de la cultura maya” resulta favorable para la realización de una celebración/conmemoración de 2010 como una actividad de todos, se podría contribuir a la educación y formación de ciudadanía con identidad, a interesarnos a todos por la historia que sistematiza lo bueno y lo malo, la que enseña que es mejor la convivencia pacífica que nos permite seguir construyendo patria.
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